El virus
de la inmunodeficiencia humana (VIH)
es responsable del síndrome
de inmunodeficiencia adquirida (sida)
y ataca a los linfocitos T-4, que forman parte fundamental del
sistema inmunitario del ser humano. Como consecuencia, disminuye la capacidad
de respuesta del organismo para hacer frente a infecciones
oportunistas originadas por virus,bacterias, protozoos, hongos y otros tipos de infecciones.
El VIH se puede transmitir por vía
sexual (vaginal o anal) mediante el intercambio de fluidos vaginales, rectales
o semen,
así como mediante el contacto con el líquido preeyaculatorio durante las prácticas sexuales o por transfusiones
de sangre. Una madre
infectada con VIH también puede infectar al niño durante el embarazo mediante la placenta o durante el parto y la lactancia, aunque existen tratamientos para
evitarlo. Tras la infección, pueden pasar hasta 10 años para que se
diagnostique el sida, que es cuando el sistema inmunitario está gravemente dañado
y no es capaz de responder efectivamente a las infecciones oportunistas.
Es muy importante destacar que una
persona infectada por el VIH puede o no desarrollar el sida. Muchos pacientes
que han sido diagnosticados seropositivos frente al VIH pasan largos periodos
de tiempo sin desarrollar inmunodeficiencia y es una condición que se puede
sobrellevar. La condición de sida no es permanente.
Síntomas
Los síntomas del sida en los
adolescentes pueden ser los mismos que en los niños y también pueden parecerse
más a los síntomas que se presentan a menudo en los adultos con el síndrome.
Algunos adolescentes y adultos pueden desarrollar una enfermedad con un aumento
en la segregación de espermatozoides, además de otra parecida a la gripe en el
plazo de un mes o dos después de la exposición al VIH, aunque muchas personas
no desarrollan ningún síntoma al infectarse. Además, los síntomas usualmente
desaparecen en el plazo de una semana a un mes, y se confunden a menudo con los
síntomas de otra infección viral. Los síntomas pueden incluir:
·
fiebre
·
dolor de cabeza
·
malestar general
·
depresión
·
infertilidad
·
vómito
·
diarrea
Vías
de transmisión
Las tres principales vías de
transmisión del VIH son:
·
Sexual
(acto sexual sin protección). La transmisión se produce por el contacto de
secreciones infectadas con la mucosa genital, rectal u oral de la otra persona.
·
Parenteral (por sangre). Es una
forma de transmisión a través de jeringuillas infectadas que se da por la
utilización de drogas intravenosas o a través de los servicios sanitarios, como
ha ocurrido a veces en países pobres; también en personas con hemofilia que han recibido una
transfusión de sangre infectada o productos infectados derivados de la sangre;
en menor grado, trabajadores de salud que estén expuestos a la infección en un
accidente de trabajo, como puede ocurrir si una herida entra en contacto con
sangre infectada; también debido a la realización de piercings, tatuajes y escarificaciones, si se hace sin las debidas condiciones de
higiene.
·
Vertical
(de madre a hijo). La transmisión puede ocurrir durante las últimas semanas del
embarazo, durante el parto o al amamantar al bebé. De las tres, el parto es la
más problemática. Actualmente en países desarrollados la transmisión vertical
del VIH está totalmente controlada (siempre que la madre sepa que es portadora
del virus), ya que desde el inicio del embarazo (y en ciertos casos con
anterioridad incluso) se le da a la embarazada una Terapia
Antirretroviral de Gran Actividad (TARGA), especialmente
indicada para estas situaciones; el parto se realiza por cesárea generalmente, se
suprime la producción de leche (y con ello la lactancia), e incluso se da
tratamiento antiviral al recién nacido.

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